Una historia pasada por agua

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Una historia pasada por agua

Por: jstorres
Publicado el: Agosto 2018
El Fondo de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado es uno de los más importantes de los que custodia el Archivo de Bogotá.

Por Ima Poveda

Las escrituras públicas son un documento de gran valor porque, primero, son una prueba legal de propiedad o de ejecución de un acto, es decir, tiene valor jurídico; segundo, validan todo acto o contrato entre personas. Además, estos documentos pueden constar de una presentación de las partes, descripción del inmueble o naturaleza de la escritura, cláusulas, pago y formas de pago o contribución sea monetaria o en especie, entre otros. Para los investigadores, este documento puede brindar información al igual que son utilizados los testamentos.

En el Fondo Empresa de Acueducto del Archivo de Bogotá se encuentran las copias auténticas de las escrituras con las que se fue formando los predios de esta empresa, así como de la conformación de sus diferentes etapas. A finales del siglo XIX los servicios públicos estaban administrados por particulares (el acueducto fue uno de los tantos intentos de administración privada de los servicios básicos domiciliarios), pero por diferentes deficiencias pasaron, en las primeras décadas del siglo XX, al municipio.

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Por ejemplo, se puede consultar la copia de la escritura de constitución de la Compañía del Acueducto de Bogotá y Chapinero. Se lee en este documento que la conformación legal tuvo lugar en la Notaria Segunda de Bogotá ante el notario Julio Pinzón E. el día 6 de noviembre de 1889. Ante este notario compadecieron Ramón B. Jimeno, que se presentó como negociante, Antonio Martínez de la Cuadra, agricultor y negociante, Antonio José De Toro, comerciante, Mariano De Toro, comerciante, José María Arteaga, abogado, José Jesús Hernández, minero y negociante y apoderado de Salustiano Hernández, negociante (con poder otorgado en Manizales, Departamento de Antioquia), Benicio Ángel apoderado de Felicia Correa de Escobar, de profesión, y Braulio Murillo, minero y negociante (poder también del Distrito Municipal de Manizales).

El mismo documento presenta el antecedente de la constitución de esta nueva empresa. Para el año de 1886, Ramón B. Jimeno y Antonio Martínez de la Cuadra habían celebrado contrato con el Síndico Municipal de Bogotá para la provisión de agua para Bogotá y Chapinero, contrato que fue aprobado por el Acuerdo 23 de 24 de julio 1886, por Usía el Gobernador del Distrito Federal y por el presidente de la República. Este contrato fue elevado a escritura en la Notaria Segunda con el número 593 de 29 de julio de 1886. Esta empresa quedó dividida en 1000 acciones: 600 para Jimeno, 300 para de la Cuadra y 100 para uso de ambos. Antonio de la Cuadra vendió el 80% de su parte a José Jesús Hernández, Antonio José De Toro, Segismundo Escobar y Rufino Murillo en 1888. De estas, estas acciones fueron adjudicadas a las personas que se presentaron ante el Notario Segundo.

Un dato interesante es que, en la conformación de la empresa, en 1889, dentro de las estipulaciones de este contrato está la de otorgar 100 acciones, que fueron donadas, al Hospital de Caridad de Bogotá.

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Esta nueva empresa había quedado dividida según un número de acciones para cada socio principal: Ramón B. Jimeno 700 acciones, Antonio Martínez de la Cuadra, 220, Jesús María Arteaga, 38, Mariano De Toro, 8, Antonio José De Toro, 2, Salustiano Hernández, 10, Felicia Correa de Escobar, 10, Braulio Murillo, 10.

En esta escritura se asegura que conviene confiar la Empresa a una compañía anónima para que "se encargue de su final desarrollo y de su explotación". Esta Compañía se creó como “Compañía de Acueducto de Bogotá”. La duración de la empresa fue prevista para 70 años. En el mismo contrato de 1889, se mantuvo, igual que en el de 1886 que estipulaba, en su cláusula décima cuarta, que el Concejo Municipal de Bogotá podía rescatar la empresa y en caso de que se diera este evento, esta entraría en liquidación. En esta ocasión, a esta empresa fueron cedidas 300 toneladas de hierro comprados por el municipio.

La Empresa empezó con un capital de $600.000 divididos en 6 mil acciones los cuales serían otorgados a nuevos socios por medio de la venta de títulos. En la escritura se estipula todos los posibles escenarios con respecto a estos títulos.

En cuanto a la administración de la empresa, en primer lugar, se pacta que quedaría en manos de una Asamblea General de Accionistas, segundo, por la Junta Directiva (un Gerente y dos socios), tercero, el Gerente y cuarto, un Revisor Fiscal. Se nombraría un secretario, tesorero y demás empleados necesarios.

José María Cordovez M., Síndico del Hospital de Caridad San Juan de Dios, estaba presente en la escritura para recibir la donación. Tanto el lazareto como la Compañía de Acueducto estaban exentas en el pago de derechos de registro. En cuanto a la Compañía de Acueducto estaba “exenta de toda contribución e impuestos nacionales, departamental y municipal, según el artículo, ordinal segundo y tercero del contrato celebrado con el Gobierno Nacional el 12 de julio de 1886” el cual está publicado en el Diario Oficial número 6755 del 4 de agosto de 1886.

Finalmente, como cabeza visible fue nombrado en calidad de Gerente de la Compañía de Acueducto a Ramón B. Jimeno.

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Igualmente, se puede consultar la concreción de la venta de la Empresa de Acueducto de Bogotá al municipio. Esta venta se protocolizó en la Notaría Tercera. El personero para esta época era Alejandro Osorio. Se elevó a escritura la aprobación de la póliza de la venta del Acueducto por $320.000. Este precio fue fijado por Carlos E. Restrepo, que en ese tiempo era Presidente de la República, como lo indica el mismo documento. En esta protocolización participaron Alejandro Osorio en representación del municipio, Ramón B. Jimeno como Gerente de la Empresa de Acueducto y Jaime Holguín, Gerente del Banco Hipotecario de Colombia, empresa que fue establecida el 21 de abril de 1910 con la escritura número 563, Notaría Segunda.

El municipio compraba tanto los bienes raíces como bienes muebles y todos los derechos según los acuerdos 23 de 1886 y 38 de 1890. En esta escritura se hace el listado de las propiedades que pasaban al municipio al igual que los tanques y su ubicación.

Llama la atención que allí se indica que Antonio Izquierdo (quien vendió un predio al municipio) se le había suministrado gratis el servicio hasta ese momento.

Para recibir y administrar la empresa (ya municipal), se conformó una Junta Administradora de la Empresa de Acueducto compuesta por Alejo Morales, Daniel Sáenz, Alberto Portocarrero, Félix Salazar J.

Se pactó con el banco cédulas hipotecarias a 15 años. El pago a los dueños de la empresa fue en 3 cuotas, pagadas directamente por el banco y se realizó en libras esterlinas.

La escritura es puntual en aclarar que a partir del 1° de julio de 1914, el municipio era dueña del producto del servicio de agua. Además, que como garantía, en caso de demora de los pagos al banco, el municipio cedía las acciones que tenía en el Teatro Municipal, junto con su edificio.

Datos como estos se pueden encontrar en esta clase de documentación. En el Archivo de Bogotá, dentro del fondo mencionado, se ubican escrituras desde el año 1890. Estos y otros muchos más documentos están a la espera de los investigadores que quieran conocer más de la fascinante vida e historia de nuestra ciudad.