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Construyendo el modelo femenino colombiano 1825-1996: Policarpa Salavarrieta

Por: jstorres
Publicado el: Mayo 2018
Las historiografías sobre las guerras de independencia están plagadas de heroicas batallas y grandes personajes que tienen como objetivo construir los cimientos de un pensamiento nacional.

Por Laura Buitrago.

Los héroes, considerados como prohombres nacionales[1]son personajes que adquieren gran importancia a lo largo de la historia por sus hazañas, políticas, militares etc. llegando a convertirse en modelos para las generaciones siguientes. Es el caso colombiano de Simón Bolívar, Antonio Nariño y Camilo Torres, entre otros. No obstante, esta historiografía nacional se ha distinguido lamentablemente por la poca inclusión o, en algunos casos, ausencia de personajes femeninos y por ello, varias investigaciones se han encargado de recuperarlas y estudiarlas[2]. Sin embargo, el papel que se les asignó durante el proceso independentista es notablemente diferente al de los hombres, pues a diferencias de estos pensadores, ellas fueron consideradas como las hijas, esposas y madres de…, es decir, estaban unidas a la independencia por lazos de parentesco[3], interpretación que ha aportado a la caracterización de estas un matiz distinto.

Contra esta concepción sub-valorizada de la mujer en el proceso independentista y paralelamente a la Primera Ola del feminismo en Colombia (1930-1957) apareció en la historiografía colombiana un panteón de heroínas, mujeres con aires de rebeldía, lucha y entrega (valores que pueden ser debatidos pero en los cuales no profundizare debido a que actualmente son objeto de estudio en mi proyecto de investigación) entre las cuales se destacaron Antonia Santos, Simona Duque y Manuela Sáenz, pero sin duda alguna, la heroína por excelencia ha sido Policarpa Salavarrieta.

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Fotografía: Semana/La Pola

Antecedentes

Alrededor de la figura de Policarpa, más conocida como “La Pola” se construyeron varios discursos que enaltecían, veneraban y diseñaban su imagen. La referencia más antigua se encuentra en el escrito Particularidades de Santa Fe más conocido como Diario de la independencia[4] escrito por José María Caballero, cronista de la independencia activo en Bogotá entre 1802 y 1819. Allí relata el momento de la ejecución de La Pola (equiparándola a la muerte de Jesucristo)  y sus compañeros de celda a manos de del ejercito realista, además de brindar detalles sobre la apariencia física de la heroína. En 1857, aparecería de nuevo en las Memorias[5] de José Hilario López, quién se refería a ella debido a que como castigo por ayudar a las tropas patriotas, había sido enviado a servir con el ejercito realista y siendo centinela había visto entrar a La Pola y a sus compañeros en la capilla en donde los recluyeron antes de ser ajusticiados. Dice López, que desde donde estaba podía escuchar todo lo que esta decía y la describió como toda una patriota enardecida y dispuesta a entregar su vida por la patria. Para 1876, aparecerían las Memorias[6] de José María Espinosa, en donde se refería a La Pola cuando enumeraba los retratos de héroes y próceres que había realizado entre los que se encontraba uno de La heroína Policarpa Salabarrieta y cuando se refería a Alejo Sabaraín como amante y prometido esposo de Policarpa Salabarrieta, o sea, La Pola.  Así, al transcurrir el tiempo fueron apareciendo cada vez más escritos en donde se relataba su vida, su lucha, sus amores y otros varios aspectos sobre ella. (José María Domínguez Roche, La Pola. Trajedia en cinco actos, 1826. Medardo Rivas. La Pola: drama histórico en 5 actos, a la memoria de los próceres de la independencia. Bogotá, imprenta M. Rivas, 1871. Eliecer Gaitán, Biografía de Policarpa Salavarrieta. Bogotá, imprenta La Civilización, 1911. Germán Arciniegas, La Pola y la juventud romántica de Mitre, 1957., América mágica: las mujeres y las horas. 1999. Pedro María Ibañez, Detalles desconocidos sobre la Pola, 1918. Beatriz Helena Robledo, ¡Viva la Pola! Biografía de Policarpa Salavarrieta, 2009 .entre otros.).

Por otro lado, las representaciones pictóricas no se hicieron esperar. A pesar de que la imagen de La Pola se popularizó a partir del siglo XX, son las pinturas de finales del XIX las que sirvieron de inspiración. De manera concreta las de José María Espinosa y Celestino Martínez Martínez, a partir de quienes se puede establecer un grupo y una filiación[7], entendiendo el primero como un conjunto de imágenes con el mismo patrón y características y el segundo como un conjunto de imágenes con el mismo patrón de diseño. Sobre las representaciones de Policarpa se han realizado dos estudios de carácter iconográfico: Tras la imagen y presencia de Policarpa de Alicia Hincapié Borda y la serie Cuadernos iconográficos del Museo Nacional de Colombia en conmemoración al bicentenario de su nacimiento. En los dos libros, se encuentran compiladas las representaciones de Policarpa conocidas hasta 1996 con su respectiva ficha técnica y, en el caso de la publicación realizada por el Museo Nacional, un estudio iconográfico de las representaciones que se encuentran en el recinto cultural.

Frente a este panorama, es necesario realizar un análisis iconológico e iconográfico de las diferentes representaciones de Policarpa Salavarrieta (1825-1996) buscando explicar que su representación sirvió tanto a la construcción de la heroína como a la construcción del modelo femenino de determinada época.

La concepción de la sociedad como un organismo complejo dentro del cual existen interacciones constantes, ha permitido que varias de las divisiones disciplinares que se construyeron tiempo atrás se desmoronen poco a poco, pues somos consientes de que las relaciones sociales dependen de múltiples factores y por ello no podemos interpretarlas desde un solo ángulo sino que debemos sino estudiarlos en su totalidad, al menos tener en cuenta su multicausalidad.

De la misma manera, la disciplina histórica ha comprendido que las sociedades son tiempo y espacio y que por tanto, las estructuras sociales se transforman a través del tiempo y esas relaciones que allí se establecen solo tienen validez en momentos determinados pues son símbolos que los mismos individuos van modificando de acuerdo a sus necesidades.

En este sentido, reinterpretando las definiciones de cultura de  Clifford Geertz[8] y Norbert Elías[9] entiendo el término como una estructura de significación, es decir, como un entramado de símbolos establecidos socialmente a partir de los cuales los individuos interactúan y establecen relaciones, ideas, prácticas, etc. y me apropio de la perspectiva otorgada por la Nueva Historia Cultural, que se caracteriza por estudiar las prácticas y representaciones por medio de las cuales los individuos piensan y sienten el mundo.

Además realizo un estudio de mentalidades, entendiendo este concepto como una idea que comparte un colectivo y que como estructura de pensamiento permanece y configura la sociedad, así como sus medios de transmisión que no son exclusivamente desde los libros, pues en este caso hablo de la expresión de una mentalidad a través de representaciones pictóricas.

Teniendo en cuenta que la Nueva Historia Cultural se distingue por hacer historia de las representaciones (que aunque compartidas colectivamente, también se generan individualmente) y de las prácticas (generadas por las representaciones) pretendo utilizar la iconografía, la iconología y el paradigma indiciario como métodos para analizar las representaciones de Policarpa, puesto que si bien los documentos escritos son importantes y de gran ayuda, las imágenes también son documentos que se han sub valorado en el oficio.

Es necesario aclarar que cuando hablo de iconografía e iconología me refiero específicamente a las categorías de análisis que propone Erwin Panofsy para analizar imágenes en su libro Estudios sobre iconología[10]. Allí, se habla de iconografía como la lectura de la representación de la imagen, es decir, como la descripción pura y dura de las imágenes, de su contenido temático. En cuanto a iconología se refiere a la significación iconográfica de la imagen, es decir, a su interpretación dentro de un contexto, el estudio del contenido intrínseco. En este sentido, tomo las imágenes como un documento histórico, ya que como representaciones de ciertos individuos me permiten reconocer, a través de los indicios que van otorgando cada una de ellas, cierta forma de pensamiento en un momento determinado.

 

Primera parte

1.1El personaje

 

La vida de Policarpa sigue siendo todavía un asunto por resolver. Existen aún variaciones de su nombre (Polonia, Gregoria Apolinaria, Policarpa, La Pola), apellido (Salabarrieta, Solabarrieta, Solavarrieta, Salavarrieta, Zalabarrieta),  fecha y lugar de nacimiento (26 de enero de 1795, según Scarpetta y Vergara.[11] 1791, 1793, 1796, según Restrepo Sáenz y Ortega Ricaurte. 1795 o 1796, según José María Samper.  Guaduas (Cundinamarca), Mariquita (Tolima), Villeta (Cundinamarca), Tabio (Cundinamarca), Tuta (Boyacá)[12]). Sin embargo, se ha logrado establecer una cronología[13]:

 

  • 1796: 26 de enero, probable fecha de nacimiento.
  • 1798: Joaquín Salavarrieta adquiere a Bartolomé Berdino una casa en el barrio Santa Bárbara en Santa Fe.
  • 1802: Mueren de viruela Joaquín y Mariana. Huérfana a la edad de seis años.
  • 1817: 14 de noviembre es fusilada en la Plaza Mayor de Santafé de Bogotá en horas de la mañana, según Documentos firmados por el abogado secretario de cámara y acuerdo de la Audiencia y Cancillería Real del Nuevo Reino de Granada, Francisco José de Aguilar, 14 de noviembre de 1817.

2.2 Iconografía e iconología de Policarpa

 

La primera representación de Policarpa que se conoce data de 1825. Es un óleo sobre tela llamado Policarpa Salavarrieta marcha al suplicio. Al lado izquierdo del cuadro, hay una inscripción: “Policarpa Salavarrieta sacrificada pr, los Españoles en esta plaza el el 14 de Nove. De 1817. Su memoria eternice entre nosotros y qe su ffama rresuene de polo á polo!!!”  Policarpa, fija su vista hacia la izquierda,  lleva un pañuelo blanco en la mano izquierda mientras que su mano derecha esta en el pecho (tal vez en el corazón). Se encuentra acompañada de un monje con un crucifijo en la mano y de un soldado que lleva en su mano derecha una cuerda a la cual Policarpa está atada. Esta representación refleja el juicio estético de comienzos del siglo XIX, en el que el arte religioso fue remplazado por el de los próceres y héroes de la lucha de independencia. Además, refleja a una Policarpa resignada y el pañuelo, me permite inferir que contrario a la figura gallarda y retadora que relatan los cronistas, esta mujer estaba realmente asustada por lo que iba a suceder, lo cual era completamente entendible si bien sabía que iba a ser ejecutada. 

 

A partir de este cuadro, se desarrollaran una serie de representaciones que organizadas cronológicamente dan cuenta del impacto que tuvo Policarpa para las distintas generaciones, siendo su representación un símbolo de la mujer republicana y por ende de la mujer de cada generación. Las obras del ya nombrado Grupo Espinosa, es decir, las imágenes que siguen el mismo patrón de diseño y características de la obra pintada en 1857 por José María Espinosa conocida como La Pola en Capilla, fueron:

 

  1. La heroína nacional Policarpa Salavarrieta, Narciso Garay, 1860.
  2. Policarpa Salavarrieta en prisión, Anónimo, 1880.
  3. La Pola en capilla, Epifanio Garay, 1890.
  4. La Pola en presidio, Mercedes Delgado Mallarino de Martínez, 1896.
  5. Policarpa Salavarrieta, Casasbuenas, 1900.
  6. Policarpa Salavarrieta, Pedro Froilan Mariño Rojas, 1963.
  7. Policarpa Salavarrieta, Eliécer Eraso M., 1964.
  8. Policarpa Salavarrieta, Juan de Jesús Valderrama Duarte, 1976.
  9. La última noche de la Pola, Adolfo Bravo, 1986.
  10. La Pola en prisión, Adolfo Bravo, 1995.

 

Estas representaciones, tienen particularidades que permiten ubicarlas bajo un discurso particular. Desde la perspectiva del análisis iconográfico, el personaje principal (Policarpa) mantiene su vista hacia la izquierda. Esta representación en contraste con el anónimo de 1825, lleva un escapulario mariano colgado al cuello, un vestido azul de cuello bandeja con puntos blancos y un manto azul. En la mano derecha una carta que tiene las palabras:"Santander- Casanare" y en la mano izquierda un pañuelo blanco (algunos autores se han atrevido a decir que es el sombrero cubano que su padre dejo en el testamento). En algunas de las representaciones, la Pola tiene las manos sobre sus piernas y allí se encuentra una carta que dice: “[que] do esperando con la más viva impaciencia noticias del Ejército Libertador. Tu invariable Alejo Sabaraín”.  Atrás se alcanza a ver la cara de un soldado detrás de una rejilla, al parecer de una puerta. También se distinguen un crucifijo y una vela encendida sobre una mesa.

Estos atributos pueden considerarse en primer lugar como una representación de la mujer “popular”. Su vestimenta resulta ser un vestido azul modesto acompañado de una mantilla del mismo color. Además, el escapulario mariano (en ocasiones una cruz) que lleva al cuello es un elemento sencillo que si bien tiene toda una carga simbólica ya que resulta ser este un elemento de devoción mariana que invita a quién lo lleva a seguir a Cristo como María,  es de uso común. También la figura femenina de la Pola es tosca, ya que es representada como una mujer rolliza, de pelo suelto y ensortijado. Por otro lado, y desde un análisis iconológico, se puede hablar de representaciones liberales, puesto que algunas de las pinturas fueron pintadas, concebidas e incluso encargadas por partidarios del liberalismo o en periodos de gobiernos de la misma tendencia política (Tomás Cipriano de Mosquera 1845, José Hilario López 1850 etc.).

Por otro lado, se encuentran las representaciones de la filiación Martínez, es decir, las que corresponden con el patrón de diseño realizado por el venezolano Celestino Martínez en 1850. A continuación, distingo algunas de ellas: 

  1. La Pola. Anónimo, 1900.
  2. Policarpa Salavarrieta, Yace por salvar la patria. Ángel María Palomino, 1909.
  3. Pola Salavarrieta, yace por salvar la patria. Roberto páramo Tirado, 1910.
  4. Policarpa Salavarrieta, Samuel Velásquez, 1919.
  5. Policarpa Salavarrieta. Anónimo, 1920.
  6. Policarpa Salavarrieta. H. Hinestrosa, 1920.
  7. Policarpa Salavarrieta. Luis Felipe Uscátegui, 1940.

Estas obras se distinguirán notablemente de las del Grupo Espinosa especialmente por la sustitución o eliminación de algunos elementos representados en las imágenes del Grupo Espinosa. Iconográficamente esta filiación es una serie de retratos de busto, en donde se muestra a la Pola mirando hacia la izquierda y en ocasiones hacia el frente, de pelo recogido, con un camafeo dorado y un pañuelo blanco al cuello.

Estos atributos en contraste con los del Grupo Espinosa, pueden considerarse como una representación de la mujer distinguida y refinada. La heroína se transforma en una mujer estilizada, delicada y elegante acorde al estereotipo femenino que conocemos y validamos incluso en la actualidad. Su vestido es ahora blanco, al parecer de tela liviana, acompañado de cinturones dorados. El escapulario es ahora un camafeo, una gargantilla o un prendedor dorado (posiblemente de oro) y tanto la mantilla como el pañuelo han adoptado distintos colores y posiblemente, distintos materiales. También podríamos hablar desde el punto de vista iconológico de representaciones de carácter conservador, pues la gran mayoría de representaciones fueron concebidas en periodos presidenciales en los cuáles el presidente y su cúpula eran mayoritariamente conservadores (Mariano Ospina Rodríguez 1860, Rafael Núñez 1880, Marco Fidel Suárez 1919, 1920 etc.).

Conclusiónes

La importancia de un proyecto de este tipo consiste en poder estudiar, a través de la pintura, la mentalidad de una época, así como sus prácticas y representaciones. En este caso en particular me interesaba mostrar como los mismos pintores aprehendían y reproducían a través de sus pinturas el modelo femenino que idealizaban. Asimismo, quería resaltar a través del estudio de las imágenes de la Pola, los valores que se han distinguido en las mujeres consideradas “heroínas”, como la pasión (amar la hizo libre) sobre razón o conciencia política, permitiendo sobresalir a personajes como Policarpa y no a otras como Manuela Sanz de Santamaría o Francisca Prieto de Ricaurte, posibles ilustradas neogranadinas

Bibliografía

  • HINCAPIÉ Borda, Alicia. Tras la imagen y presencia de Policarpa. Ediciones Lerner, 1996.
  • IGLESIAS, Utset, Marial. Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902. La Habana, Ediciones Unión, 2003.
  • PANOFSKY Erwin. Estudios sobre iconología. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1972.

Serie Cuadernos iconográficos del Museo Nacional de Colombia/N°1 Policarpa 200. Exposición conmemorativa del bicentenario del nacimiento de Policarpa Salavarrieta. 28 de febrero a 15 de abril de 1996. Bogotá.  Museo Nacional de Colombia, 1996.

 

[1] IGLESIAS, Utset, Marial “Capítulo VI. Cultura pública y nacionalismo” en Las metáforas del cambio en la vida cotidiana: Cuba 1898-1902. La Habana, Ediciones Unión, 2003.

[2] Para mayor información, remitirse a: Es importante aclarar que hay más estudios, pero nombro aquí los más utilizados según mi criterio.

[3] GONZÁLEZ, Judith. “Re-imaginando y re-interpretando a las mujeres en la independencia: historiografía colombiana y género” en Procesos Históricos. Revista Semestral de Historia y Ciencias Sociales. (Universidad de los Andes, Mérida-Venezuela) N°17, enero-julio 2010.

[4] CABALLERO, José María. (Activo entre 1802 y 1819), Diario de la independencia. Bogotá. Talleres gráficos Banco Popular, 1974.

[5] LÓPEZ, José Hilario. Memorias del general José Hilario López, antiguo presidente de la Nueva Granada, relatadas por el mismo. París: Imprenta D’Abusson y Kugelmann, 1857, Tomo I, capítulo X, Pp. 83-88.

[6] ESPINOSA, José María. Memorias de un abanderado. Bogotá, Imprenta de El Tradicionista, 1876.

[7] Serie Cuadernos iconográficos del Museo Nacional de Colombia/N°1 Policarpa 200. Exposición conmemorativa del bicentenario del nacimiento de Policarpa Salavarrieta. 28 de febrero a 15 de abril de 1996.

[8] GEERTZ, Clifford. La interpretación de las culturas. Gedisa, Barcelona, 2003.

[9] ELÍAS, Norbert. El proceso de la civilización. México. Fondo de cultura económica, 1987.

[10] PANOFSKY Erwin. Estudios sobre iconología. Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1972.

[11] Diccionario biográfico de los campeones de la libertad de Nueva Granada, Venezuela, Ecuador y Perú. Que comprende sus servicios, hazañas y virtudes.) Bogotá, 1879.

[12] La Pola. Yace por salvar la Patria. Bogotá: publicaciones del Archivo Nacional de Colombia, 1949.

[13] Serie Cuadernos iconográficos del Museo Nacional de Colombia/N°1 Policarpa 200. Exposición conmemorativa del bicentenario del nacimiento de Policarpa Salavarrieta. 28 de febrero a 15 de abril de 1996. Pp. 38-41. Bogotá.  Museo Nacional de Colombia, 1996.


Convenio Interadministrativo No. 2215100-449-2015 (No. 24 de 2015 de ICANH) 

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