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Recordando el Paseo Bolívar

Por: jstorres
Publicado el: Octubre 2018
El paseo de Bolívar fue, hasta las primeras décadas del siglo XX, uno de los límites de la ciudad en su parte oriental, sobre los cerros.

Por Diego Vallejo Díaz

El paseo de Bolívar fue, hasta las primeras décadas del siglo XX, uno de los límites de la ciudad en su parte oriental, sobre los cerros. Llegaba por el norte hasta la actual zona de San Diego y por el sur hasta la Plaza de Maza en el barrio Egipto. A continuación, nos acercaremos al Paseo Bolívar con la intención de reconocer a la gente que lo habitó hasta las primeras dos décadas del siglo pasado.

¿Recordamos el Paseo Bolívar?

El barrio La Candelaria es casi directamente reconocido, por muchos bogotanos,  como una recreación viva del pasado de la ciudad. Recorriendo sus calles podemos evocar numerosos episodios históricos ocurridos desde la colonia hasta el siglo XX. Sin embargo, basta con subir unos cuantos metros hacia el oriente de la ciudad y llegar a los cerros para encontrarnos con una zona de la que no tenemos tanta información. La actual avenida circunvalar suele resultarnos una vía de tránsito antes que un espacio con historia. ¿Por qué un espacio tan cercano al centro de las dinámicas políticas, sociales, culturales de la ciudad; nos resulta tan ajeno?

Podríamos aventurarnos a responder de la siguiente manera. A diferencia de La Candelaria, lugar destinado por la memoria para próceres, élites y gobernantes; el Paseo Bolívar fue reconocido en los años veinte del siglo pasado como un lugar indeseable. Mientras que barrios como La Catedral y Las Nieves habían sido construidos con mayor cuidado y planeación, el Paseo Bolívar había sido habitado con los medios con que sus gentes disponían, siendo la mayoría de ellos personas con poco poder adquisitivo. Entre otras, las conexiones del acueducto no alcanzaban esta zona límite y los vecinos debían valerse del Río San Francisco como desagüe al tiempo que como recurso hídrico para labores cotidianas.

Investigadoras e investigadores que se han acercado a la existencia del Paseo Bolívar recuerdan la importancia de las ideas de higiene y salubridad que se arraigaban, cada vez más en la sociedad bogotana, a medida que pasaba el siglo, especialmente en su relación con la planeación urbana y el diseño de las casas para habitación obrera. El discurso científico y el urbanismo de la época estrechaban sus lazos cada vez  más, de manera que no tardó en hacerse latente la idea de que la vivienda debía estar regulada en su construcción de manera tal que fuera posible maximizar el control de la propagación de enfermedades. La idea de la vivienda obrera, como el espacio pensado racionalmente para satisfacer las necesidades de habitación del trabajador cobró fuerza en los programas políticos.

Por todo lo anterior, el Paseo Bolívar representaba un obstáculo para el desarrollo moderno de la ciudad y se convirtió desde finales de la primera década de siglo en un espacio a intervenir. Sin embargo, no basta esta información para responder la pregunta arriba planteada, pues más allá del problema de la adecuación del espacio, es a su gente a la que no se le recuerda y por lo tanto no sólo fue censurada su construcción, sino también la gente que allí habitaba y sus prácticas.

 

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Imagen modificada a partir de : Plano de la Ciudad de Bogotá (1911). En: Mejía Pavony, Germán (2007). Atlas histórico de Bogotá: cartografía 1791-2007. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá; Planeta P. 67. En rojo el área del Paseo de Bolívar, en azul la carrera séptima, vía principal de la ciudad

El investigador Cesar Ortiz señala, en su trabajo Los Barrios Obreros Y La Gente Pobre. Modelos De Vivienda Obrera Y Desarrollo Urbano En Bogotá 1900-1936, algunas de las características que los bogotanos otorgaban al Paseo Bolívar: lo describían como un lugar de construcciones precarias, decadentes, en el que se reproducía la enfermedad (fue considerado en 1918 como el foco de una peste de gripa en la ciudad) y como un lugar de riñas y robos constantes. Por esta razón, se toma la decisión de empezar con el proyecto llamado “saneamiento del Paseo de Bolívar”, que consistía en intervenir la zona, moviendo a sus habitantes mediante expropiaciones, para establecer un espacio acorde a las ideas de higiene legitimadas. A grandes rasgos, este proceso puede ser resumido así:

“Con el acuerdo 56 de 1919 la legislación en busca de higienizar la ciudad, aprueba la destrucción de las construcciones y chozas del paseo Bolívar. A partir de este momento comienza el proceso compra de los terrenos con el fin de demoler las viviendas insalubres que allí se encontraban. Entre los años 1926 y 1927 son aprobados los contratos que efectúa el municipio para el manejo de los terrenos y en 1929 mediante el acuerdo 20 se da autorización al alcalde para que cree una sociedad anónima destinada al embellecimiento del paseo Bolívar” (Ortiz, 2016. p 111)

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Imagen modificada a partir de : Plano de la Ciudad de Bogotá (1913). En: Mejía Pavony, Germán (2007). Atlas histórico de Bogotá: cartografía 1791-2007. Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá; Planeta P. 69. El área roja es el Paseo Bolívar, se puede ver como incluso en la cartografía de la ciudad se solía recortar la extensión del mismo, dándole la connotación de límite.

El saneamiento: Nuevos barrios, gente afectada

El proceso conocido como higienización o saneamiento del Paseo Bolívar limitó el espacio de las personas que habitaban la zona controló las prácticas que no eran consideradas apropiadas para la higiene pública. Estas medidas de regulación se evidencian en el acuerdo 45 del mismo año que prohibió la construcción de edificaciones en la zona y ordenó al personero empezar con los procesos de expropiación necesarios para que el nuevo Paseo Bolívar pudiera expandirse hacia el sur. Este acuerdo no es de los más tempranos al respecto, pero muestra de manera clara las medidas de control.

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Acuerdos expedidos por el Concejo de Bogotá, 1926 a 1927. Imprenta Municipal, 1928. P. 366

Los ciudadanos que habitaban en el paseo se veían acongojados por que debían moverse hacia otros lugares. Si bien muchos de ellos terminaron en el barrio Centenario, otros tantos se movieron por la ciudad, en condiciones precarias, buscando un lugar donde establecerse. Una solicitud hecha a la secretaría de obras públicas por la ciudadana Anita Romero en 1935 incluye de su puño y letra la narración de su triste travesía: Anita se describe como una viuda con cinco hijos que es expulsada del Paseo Bolívar y tiene un lote en La paz por el que pagó 65 pesos que aun debe. Resalta que se la ha indicado, por la inspección de la secretaría, que debe presentar un certificado de alcantarillado de 80 pesos que no puede conseguir  dada su condición económica, por lo que pide no se le cobre "porque de lo contrario tendría que echar a mis hijos a la caridad pública y yo irme a un manicomio".

Chicha, diversión y fiesta: parte del olvido

Sabemos entonces sobre las consecuencias del saneamiento y de su impacto sobre las vidas de personas, pero sobre los espacios de socialización, las costumbres de su gente, sus paseos y sus dinámicas de vecinos poco sabemos, a menos que sea desde esta perspectiva negativa. Hubieron, sin embargo, varios hitos, entre los que cabe mencionar las chicherías. En los alrededores del lugar en el que actualmente se encuentra el acceso para el teleférico de Monserrate estaba ubicado un sitio llamado la "La Gaîté Gauloise". El nombre de este lugar de diversión,  cuya traducción del francés podría ser "La alegría galesa", fue modificado por los bogotanos hasta que el sitio fuera conocido como "La Gata Golosa". Ubicado en las inmediaciones del acceso al cerro de Monserrate, formó parte de la Gruta Simbólica, una tertulia abierta de principios de siglo en la que participaron notables intelectuales de la época. La diversión, el baile y la bebida caracterizaban este espacio que gestó un talento literario.

Pero la eliminación del Paseo Bolívar también sacrificó estos lugares. El saneamiento iba más allá de la adecuación de los espacios. Dentro de las concepciones higiénicas, la guerra declarada a la tradición de la chicha y por tanto la persecución a los “alcohólicos” era seguida de una campaña de restricciones que afectó el Paseo Bolívar. En el proceso de intervención se sancionó el expendio de esta bebida. El acuerdo 18 de 1927 restringió la venta de la bebida en el terreno comprendido entre calle 9 y 26 y la carrera segunda con el Paseo de Bolívar. Se negó la expedición de más permisos y se dio un plazo de cuatro meses a los comercios existentes antes de ser clausurados.

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Acuerdos expedidos por el Concejo de Bogotá, 1926 a 1927. Imprenta Municipal, 1928. P. 273

No sabemos cuantas historias más y sitios de encuentro hayan sido borrados por los proyectos higienistas de comienzo de siglo en el Paseo Bolívar. Nos encontramos frente a una deuda histórica y a un pasado oculto que se perdió para dar paro al ornato, la movilidad y la modernización.

Referencia

Colón Luis Carlos (2007). En Urbanismos. El saneamiento del paseo Bolívar y la vivienda obrera en Bogotá. Bogotá. Unibiblos.

Moreno Ortiz, Cesar Augusto (2016) Los Barrios Obreros Y La Gente Pobre. Modelos De Vivienda Obrera Y Desarrollo Urbano En Bogotá 1900-1936. Pontificia Universidad Javeriana.

Pecha, Patricia (2011) Programas de vivienda popular en Bogotá (1942-1959): El caso de la caja de la vivienda popular. Universidad Nacional de Colombia.


Convenio Interadministrativo No. 2215100-449-2015 (No. 24 de 2015 de ICANH)

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