El pensador de El Nogal

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El pensador de El Nogal

Por: mllaiton
Publicado el: Octubre 2026
Fotografía
Nicolás Gómez Dávila fue un pensador bogotano que vivió, leyó y escribió durante la mayor parte de su vida en la ciudad. Fue asesor del Banco de la República y miembro fundador de la Universidad de los Andes.

Por Carlos Díaz. Investigador Archivo de Bogotá. 

Dedicó buena parte de su vida a adquirir y leer libros, por lo que reunió una de las bibliotecas privadas más grandes del país, compuesta por 16.935 volúmenes, adquiridos hace algunos años por la Biblioteca Luis Ángel Arango. Fue un notable bibliómano y autor de varios libros que han sido traducidos al alemán, francés, italiano, polaco e inglés. Por ello, el Archivo de Bogotá, en concordancia con el Acuerdo 948 de 2024 del Concejo de Bogotá, presenta esta breve semblanza de la obra de Nicolás Gómez Dávila. 

Su hija Rosa Emilia recordó su biblioteca en la casa de El Nogal, al norte de Bogotá, en una entrevista publicada en El Tiempo el 4 de marzo de 2006: “Desde que me acuerdo, las paredes estaban cubiertas de libros. Y cuando se llenaron los estantes con dos o tres filas de libros y libros superpuestos, mi papá invadió otros espacios de la casa: primero una habitación, luego la mansarda. Su biblioteca era su mundo. Ahí vivía, leía, escribía, se reunía con sus amigos. Cuando se enfermó bajamos su cama a la biblioteca. Murió entre sus libros”.  

La obra de Gómez Dávila está atravesada por la idea de que el ser humano es un ser social, que establece acuerdos y se encuentra inserto en relaciones sociales de diversa índole. Está condenado a vivir en sociedad, por lo que sus críticas más agudas se dirigen al liberalismo y al colectivismo: al primero, porque entroniza al individuo, y al segundo, porque lo desdibuja. Para Gómez Dávila, ambas concepciones se relacionan, pues la soledad de la persona que subraya el individualismo constituye el requisito para convertirla en la masa que sustenta el colectivismo. 

Para Gómez Dávila, el ser humano también es un ser atrapado en el tiempo y condenado a la muerte. Conforme con este pensamiento, el olvido de los límites vitales del ser humano impulsa tanto al liberalismo como al colectivismo, pues ambas ideologías se sustentan en la creencia en un crecimiento ilimitado de las creaciones humanas, como una línea que asciende hasta el infinito, es decir, que imagina su propia eternidad. Por ello, las califica como religiones antropocéntricas. Desde esta perspectiva, la crisis climática contemporánea permite recuperar sus críticas a las nociones de progreso. 

Entre sus obras se encuentran Notas (México, 1954); Textos I (Voluntad, 1954); Escolios a un texto implícito (Colcultura, 1977); Nuevos escolios a un texto implícito (Procultura, 1986); “De Iure” (Universidad del Rosario, 1988); Sucesivos escolios a un texto implícito (Caro y Cuervo, 1992); y “El reaccionario auténtico” (Universidad de Antioquia, 1995). 

Notas constituye una de las primeras incursiones de Gómez Dávila en la escritura de escolios, entendidos como notas al margen de un texto y comentarios surgidos de su lectura. Por ello, esta forma de escritura puede entenderse como el registro de un viaje bibliográfico por una diversidad de temas semejante a la que componía su extensa biblioteca. 

Textos I es su única obra en prosa, en la que Gómez Dávila reflexiona sobre la condena del ser humano a ser libre, el lugar común como repositorio de conocimientos socialmente construidos y el tiempo como límite insalvable del hombre. El ser humano no puede detenerlo ni devolverlo, tampoco evitar el envejecimiento ni sobreponerse a la muerte. Es esta conciencia de la muerte, el reconocimiento del fin de la vida, la que le permite concebir su libertad y proponerse proyectos antes de alcanzar el momento final. Así, sostiene que la civilización comenzó cuando los seres humanos empezaron a incinerar y enterrar a sus muertos, mediante ceremonias que reconocían el fin de la vida y, con ello, la condición de la libertad humana. 

En “De Iure”, Gómez Dávila concibe el derecho como convenio. No lo entiende como el dictado de una voluntad soberana, sino como el acuerdo entre personas, dentro de una interpretación pactista del orden social. Desde esta perspectiva, la historia puede entenderse como la trayectoria de los acuerdos a través del tiempo. Bajo este supuesto, las sociedades se sustentan en el consentimiento antes que en principios coactivos. 

Como consecuencia de esta concepción del ser humano, Gómez Dávila se decantó por el catolicismo y sostuvo que la persona es una criatura que no puede aspirar a la perfección. En sus propias palabras, “La historia no muestra la ineficacia de los actos sino la vanidad de los propósitos”, y “La historia no tiene sentido. Lo que da sentido a la aventura humana trasciende la historia”. 

El Archivo de Bogotá invita a la conferencia virtual “Nicolás Gómez Dávila, el hombre y la historia”, que se realizará el 20 de octubre de 2026 y estará a cargo de Javier Ruiz Moreno, historiador de la Universidad Nacional de Colombia y candidato a doctor en Filosofía de la Universidad Iberoamericana de México.