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La mujer en el trabajo

Por: jstorres
Publicado el: Mayo 2019
La década de 1930 implicó cambios en el pensamiento con respecto al papel de la mujer en la sociedad colombiana.

Por Edgar Alexander Amaya Vásquez

En 1932, el Concejo de Bogotá propuso la creación de un “Establecimiento de enseñanza superior práctica de industrias artesanas propias para señoritas” mediante el proyecto de acuerdo No. 475. En este establecimiento, las estudiantes tenían la oportunidad de aprender nuevas labores manuales y de vender sus propias creaciones en el mismo taller. El objetivo era que las mujeres de cierto estrato de la sociedad generaran un sustento económico e intelectual con el cual podían mejorar su calidad de vida.

La década de 1930 implicó cambios en el pensamiento con respecto al papel de la mujer en la sociedad. Para esta época, las sufragistas habían tenido impactos en diferentes partes del mundo (aquí sería un poco retardatario). Sumado con las crisis producidas por la I Guerra Mundial y el Crash de 1929, Colombia comenzó un proceso de desarrollo de mercado nacional al no poder seguir importando ciertos productos de consumo, además de que el Estado había detectado las consecuencias perjudiciales de lo que se denominó legalmente como Potestad Marital entre las familias de mayor poder adquisitivo. Esta ley fue ablandada con una reforma al código civil para dar autorizaciones a las mujeres casadas[1] en cuanto al manejo de su dinero, o expedir el decreto 227 de 1933, el cual estableció la posibilidad legal para que las mujeres pudieran ingresar a la Universidad[2] cumpliendo con los mismos requisitos que se les pedían a los varones como era la terminación del bachillerato.

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Gonzáles, Sady. Fondo “Sady González”. Fotografías. Secretaría General / Archivo de Bogotá 

Aunque en comparación con la posibilidad de entrar a la universidad, la creación de un taller de labores manuales puede parecer no tener mucha importancia. Sin embargo, la relevancia del movimiento pro-igualdad y su influencia en las esferas políticas de la sociedad colombiana manifiesta una visión más grande de la situación económica mundial y el interés por integrar a las mujeres en el mercado y el mundo laborar. Si tenemos en cuenta que, a principios del siglo XX, la creación de un “Instituto de Industrias Artesanas” enfocado únicamente a “señoritas” hace posible la inclusión de las mujeres a las líneas de producción, creando un espacio en el mercado nacional especial para ellas. Esto está relacionado con las políticas proteccionistas de Enrique Olaya Herrera y esta oportunidad de crear nuevas empresas y, por lo tanto, nuevos empleos.

Aunque se esperaría que desde 1932 la situación de la mujer colombiana fuera radicalmente diferente, la igualdad absoluta es algo en lo que todavía tenemos que trabajar todos juntos, tanto hombres como mujeres. Es imposible comparar la situación de las mujeres colombianas de hace casi 100 años con las actuales. Pese a que en Colombia se cuentan con conocimientos frente al tema de la desigualdad por género y la competencia laboral ha aumentado, existen otras dimensiones que permanecen ocultas como la violencia de género, la cual configura una de las caras más dramáticas que explica como a la condición de ser mujer, se agregan otras situaciones que profundizan dichas brechas.

Bibliografía:

  • Concejo de Bogotá. (1932) Proyecto de Acuerdo Número 475 de 1932. Tomo 114 del Fondo “Concejo de Bogotá”. Páginas: 145-147. Secretaría General / Archivo de Bogotá. 


 

 

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