Historia de los chircales y las ladrilleras en Bogotá

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Historia de los chircales y las ladrilleras en Bogotá

Por: mllaiton
Publicado el: Junio 2021
Conversatorio
Los chircales son importantes desde el punto de vista económico, pero también en el suministro de ladrillo para atender la demanda de expansión urbana y de viviendas para migrantes, quienes ladrillo a ladrillo empiezan a construir la ciudad que conocemos ahora en la periferia.

Por Solange Maritza Pachón Zorro, Profesional Especializada, Archivo de Bogotá.

De junio hasta agosto los contenidos del Archivo de Bogotá giran en torno a la historia y las memorias de Bogotá. El patrimonio documental con el que cuenta el Archivo de Bogotá es una fuente para hablar de situaciones, acontecimientos, fenómenos urbanos o situaciones sociales.

Los chircales y las ladrilleras en Bogotá fueron un fenómeno significativo en la configuración de la ciudad con unas dinámicas sociales, económicas y culturales propias alrededor de la elaboración del ladrillo, por ello se realizó el conversatorio 'Historia de los chircales y las ladrilleras en Bogotá', en La historia de Bogotá llega a tu casa, que abordó testimonios memorias y opiniones alrededor del tema, además de la voz de los mismos archivos contando una historia.

Sobre el particular pueden hablarnos los archivos que se refieren a la Colección Fotográfica de Jorge Silva con el detrás de cámara del documental Chircales y algunas imágenes de la película Raíces de Piedra, de José María Arzuaga, que hace parte de la Colección de Patrimonio Fílmico Colombiano, todas ellas en el Archivo de Bogotá y listas para la consulta de la ciudadanía.

Según el historiador de la Dirección Distrital de Archivo, Felipe Useche, los chircales se referían a una fábrica de producción artesanal de ladrillos, tejas y otros materiales para la construcción. El nombre chircal viene del chirco, un arbusto muy común que crecía en los cerros de la ciudad y que se usaba para encender con su madera los hornos en los cuales se realizaban los ladrillos y productos de cerámica.

Useche comentó cómo la historia de los chircales y del oficio de alfarería se remonta antes de la llegada de los españoles y arqueológicamente se han encontrado piezas de cerámica y alfarería realizadas por comunidades indígenas y como hoy sigue viva la tradición alfarera en Boyacá.

Los españoles imponen las técnicas de construcción mediante el uso de la alfarería a partir del uso de tejas y ladrillos, es así como en Bogotá los primeros chircales se asientan sobre los cerros para la elaboración de estos insumos.

Durante los tres siglos de historia colonial de Bogotá, afirma Useche, los chircales se acumularon en los cerros orientales que se encontraban lejos de los lugares habitables y contenían la materia prima para la elaboración de ladrillos.

Un segundo momento al final de la época colonial desde 1850 a principios del siglo XX cambian los hornos y se dejan de utilizar chircos cambiando el combustible por el carbón para producir a manera de industria.

Hablan los archivos

La historiadora Yuly Andrea Agudelo, profesional de la Subdirección de Gestión del patrimonio documental, nos habla de Jorge Silva quien es reconocido por su aporte en el cine político y la fotografía. En el documental chircales en la hacienda Los Molinos a partir de este documental realizado con su esposa Marta Rodríguez, retratan la explotación infantil en Tunjuelito.

La Colección de Jorge Silva cuenta con 8 mil fotografías y su acervo es custodiado por la Fundación Cine Documental. En 2009 el Archivo de Bogotá adquiere 600 fotografías que revelan momentos históricos entre 1960 a 1980.

Los temas que aborda la Colección de Jorge Silva contiene el movimiento hippie, elecciones, personajes de la época y su obra constituye una fuente patrimonial e histórica para que la ciudadanía lo conozca.

Por su parte, la película Raíces de Piedra de José María Arzuaga, de 1963, que fue su primer largometraje en blanco y negro. Narra en el barrio de chircaleros (fabricantes artesanales de ladrillo) al sur de Bogotá, una de las zonas más deprimidas de la ciudad. A un albañil y su familia que conviven con un vecino, dedicado al robo callejero. El albañil cae gravemente enfermo y su amigo enfrenta todo tipo de infortunios tratando de conseguir el dinero para las medicinas. Cuando por fin logra comprarlas y llega al barrio es muy tarde, su amigo ha muerto. Es así como se evidencia la precariedad de la situación económica de los habitantes de la periferia de la ciudad en los barrios chircaleros.

Quienes deseen conocer más sobre la película pueden verla en el siguiente link en la 'Franja audiovisual' del Archivo de Bogotá https://www.youtube.com/watch?v=ZwfJoBc_DeY

La invitada Blanca Pineda historiadora popular de la localidad de Ciudad Bolívar contó su experiencia de vida con una infancia alrededor de los chircales, lo cual evidencia como desde la vivencia de cada individuo es posible tejer la memoria de esta ciudad.

Así Blanca ilustró como su abuela trabajaba amasando barro con una burra que ayudaba en el ejercicio en Molinos y San Jorge.

Las primeras viviendas del barrio Ismael Perdomo en los años 50 se construyeron con ladrillos que trajeron del barrio San Jorge.

Saúl Rodríguez una persona con 111 hijos tenía su propio chircal arrendado a la familia Parra y emparentaba con las hijas de la señora Rosita dueña del otro chircal, para entonces en los 60s, ya se usaba el carbón.

En Santa Rita existía la carbonera, la relación era cercana con los chircaleños porque proveían el carbón como combustible antes del cocinol y los ladrillos a la comunidad, las fábricas se mantuvieron hasta los 70, señala Blanca Pineda.

Para la época los niños tenían una infancia espléndida porque los socavones eran rodaderos para los niños y la señora Rosita dueña del chircal les daba guarapo.

De la época se recuerdan la solidaridad, los festejos y las primeras comuniones. Doña Rosita con sus más de 10 hijas realizaba fiestas elegantes. Los festejos del barrio se celebraban con festivales de la chicha y se empezó a construir la iglesia de San Matías apóstol con ladrillos y ayudas de los vecinos.

Doña Blanca habla de quienes construyeron el territorio desde sus primeros ladrillos y de la importancia de realizar encuentros intergeneracionales para entender el territorio que se habita, el compadrazgo, la solidaridad y la memoria colectiva.

Comenta como en esta dinámica de los chircales se veían el cansancio y el agotamiento de las mujeres que cargaban entre ocho o diez ladrillos y a la vez criaban a sus hijos dentro del chircal, y como muchos niños no fueron a la escuela y trabajaron fuertemente en los chircales.

Otro de los invitados al conversatorio fue Oscar Manuel Rodríguez, Administrador público, Gerente de la Corporación Ciudad Común y Director del proyecto del Museo de los Chircales de Bogotá quien nos habló de esta iniciativa museográfica.

El Museo es un espacio vivencial que desde el año 2018 investiga, adquiere, produce, conserva y comunica la historia sobre la industria artesanal de ladrillo de los Chircales y su aporte al desarrollo urbano de la ciudad de Bogotá. La sede queda en la Localidad de Rafael Uribe Uribe en el Barrio la Merced Sur y busca ser un patrimonio cultural y de memoria en la ciudad.

Comenta como sus abuelos fueron chircaleños en San Jorge y como al crecer en el barrio El Consuelo estudió en un colegio ubicado donde anteriormente quedaba un chircal.

En el barrio La Merced donde creció se creó el Museo de los Chircales de Bogotá con un espacio que recoge la memoria de la ciudad, “la ciudad silenciada” según Marta Rodríguez la documentalista.

Oscar Rodríguez comenta como hacia 2004 se extingue la historia de los chircales que se prohíben por contaminación de la ciudad.

Afirma que las casas de los barrios populares están cimentadas en ladrillos de chircal y los ladrillos que se producen en Cundinamarca y Boyacá aún hoy se usan y como el museo recoge esa historia.

El Museo tiene sede física en el barrio La Merced por la estación consuelo subiendo hacia el oriente allí tienen una colección no solo se centra en el origen de los chircales sino en donde se realizan experiencias pedagógicas alrededor de la arcilla, se aborda la vida social, las actividades rutinarias y el aporte al desarrollo urbano de la ciudad a la vez que se rinde un homenaje a las familias que estuvieron y el rescate desde el arte a esta memoria de la ciudad.